12 may 2019

AMOR DE MAMÁ

Es un día muy emocional, un día especial pero no el tuyo, el de ella.

Aquella que enseñó ejemplo, fuerza, carácter, dureza, amor y berraquera.

Ella que sin gustarle cocinar, te hizo las más deliciosas comidas. Sin gustarle madrugar, se despertó a lidiar contigo. Sin tiempo, te dedicó su descanso para cuidarte una fiebre y muchas cosas más.

A ella que fue heroína para ti, aunque la culpas injustamente cuando comete errores. 

Que se equivoca, pero que nunca es a propósito, ella, la mezcla que te transmite en los genes, el espejo de la vida, la que marcó tu forma de ser, de actuar y de vivir.

Agradece a Dios que aún la tienes, que la puedes disfrutar y que aún puedes sanar tantas cosas que te vino a enseñar. No, no es perfecta y pero tú tampoco lo eres, finalmente eres igual a ella y ha hecho un papel perfecto en tu vida y tu enseñanza.

Hoy celebra su día en profunda introspección, las lágrimas saladas que ruedan te recuerda que muchas veces no has sido la mejor hija, has sido cruel, exigente y demandante con la única persona en el mundo que pudo traerte a la vida y que dio lo mejor de sí misma en ese arduo proceso.

Ora por todas esas mamás que amaron a sus hijos y en cada paso que dieron impregnaron su huella en ellos, de la mejor manera, la perfecta.

Ora por todos esos hijos, que como tú, han culpado a su núcleo familiar por ser quienes son, en lugar de hacerse responsables y sanar su ascendencia (y descendencia).

A través de mi fluyen estas palabras, para que quien las lea entienda que no existe la mamá perfecta, pero que la que tienes siempre será perfecta para ti.

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